Egon Müller Scharzhof protagonista de “El Sabor de los Grandes”
La Fundación para la Cultura del Vino celebró el pasado viernes 14 de diciembre en el Casino de Madrid, la séptima edición de "El Sabor de los Grandes", una cata de carácter único, que se ha convertido en la más prestigiosa y reconocida de nuestro país y que, en esta ocasión, ha estado dedicada a los renombrados vinos de Egon Müller Scharzhof, la bodega más representativa y prestigiosa de Alemania, situada en la zona de Mosela.
Egon Müller IV, propietario de la bodega, fue el encargado de presentar a los invitados los 13 rieslings más famosos y exclusivos del mundo. Esta bodega, perteneciente a la familia Müller desde el siglo XVIII, posee 8,3 hectáreas del prestigioso viñedo Scharzhofberg, del que se obtienen vinos que gozan del privilegio, según la legislación alemana, de poder omitir el pueblo donde se ubica el viñedo en sus etiquetas.
La cata comenzó con los vinos Kabinett de las añadas 2006, 1997 y 1971. Estos vinos únicos, no necesitan chaptalización gracias a una uva suficientemente madura pero que sigue manteniendo, gracias al clima fresco, unos niveles de azúcar muy bajos. Tienen entre un 7% y un 9% de alcohol y, a menudo, el gusto mineral de la pizarra y la acidez del Saar dominan a los sabores afrutados. Aunque son semisecos, pueden parecer más secos por su reducida potencia alcohólica. Refrescantes de jóvenes, en el caso de los vinos Kabinett de Scharzhofberg, pueden envejecer favorablemente durante 10 años o más, desarrollando una increíble complejidad en botella.
Le siguieron 3 vinos de cosecha tardía, los Spätlese Scharzhofberger de las añadas del 2006, 2003 y 1990. Elaborados con uvas muy maduras o incluso sobremaduras, estos vinos suelen tener más azúcar que los Kabinett sin perder su equilibrio y, aunque oscilan entre semisecos y semidulces cuando son jóvenes, agradecen el tiempo en botella mostrando finalmente una gran complejidad. En este caso, los vinos Spätlese Scharzhofberger pueden convertirse en vinos realmente elegantes que desafían las categorías de dulce y seco.
Seguidamente, fueron protagonistas 4 vinos Auslese del 2006, 1999, 1976. Estos vinos son fruto del proceso de selección de las uvas de viñedos que no han sido tratados para prevenir la botrytis. Además de poseer las características más apreciadas de los conseguidos con uvas afectadas por el hongo, poseen la finura de la elaboración propia de la bodega. Estos vinos pueden ser dulces o muy dulces pero con una acidez apropiada y, aunque jóvenes son muy atractivos y consiguen un gran potencial durante el desarrollo en botella.
Una de las joyas que pudieron catar los asistentes al sabor de los Grandes fue el Auslese Goldkapsel de 1997. Se trata de un vino especial o de mayor calidad, según la bodega, y que para que se reconozca esta categoría el vino es embotellado con una cápsula de oro (traducción de Goldkapsel). El vino se presentó con mucha botrytis, muy floral y muy fino.
Scharzhofberger Beerenaulese del 1994 y un Scharzhofberger Eiswein del 96 fueron la antesala del final de una cata sin precedentes. El Beerenaulese es un vino que se consigue cuando el criterio de selección durante la vendimia se extrema hasta alcanzar la recogida "grano a grano", dando vinos de gran concentración. Pueden tener una consistencia de sirope y una gran cantidad de azúcar residual, pero incluso cuando se dan los niveles más altos, siempre hay la suficiente acidez para que el vino tenga un largo, elegante y casi etéreo final. Por su parte, los Eiswein son únicos e irreproducibles, no existiendo vinos comparables en ninguna de las tipologías de vinos dulces. Se elaboran a partir de uvas heladas recolectadas, generalmente, al final de la vendimia y prensadas rápidamente mientas todavía están congeladas. La prensa separa sólidos y líquidos quedándose parte del mosto en la prensa en forma de hielo. Por ello, el mosto está muy concentrado aumentando a medida que disminuye la temperatura, de ahí que los mejores Eiswein no coincidan necesariamente con las mejores añadas.
La cata finalizó con un Trockenbeerenauslese (TBA). Este vino, que parte del mismo principio que el Beerenaulese, fue producido por primera vez en 1959. La añada catada, las del 2005, es la mejor que ha tenido la bodega en la historia de este vino. La concentración extra que un rendimiento bajo y un alto contenido de azúcares aportan al vino quedó equilibrada por unos excelentes niveles de acidez que conservó el frescor de agosto.
Una cata extraordinaria en la que se pudo comprobar la complejidad y características particulares de los vinos producidos en Alemania y, concretamente de los de Egon Müller Scharzhof, producidos en la región vinícola de Mosela, una región que combina la variedad única riesling y un suelo de pizarra que acompaña a los vinos y que origina un sabor acerado y metálico tan típico de los vinos de esta zona.