Más de la mitad de los jóvenes españoles sólo bebe vino ocasionalmente
El vino es una bebida incorporada a las costumbres y al consumo cotidiano de tan solo una quinta parte de la población española joven de entre 25 y 35 años. Más de la mitad de estos jóvenes se consideran consumidores esporádicos de esta bebida y casi un tercio la rechazan. La edad media de integración del vino en el consumo cotidiano es 28 años. Estas son algunas de las conclusiones del estudio “Actitudes de los jóvenes ante el consumo de vino”, realizado por la consultora TNS como punto de partida de la iniciativa “Rioja Pasión”, cuyo objetivo es fomentar la cultura del vino y su consumo responsable entre los jóvenes españoles.
El primer contacto con el vino se produce a una edad próxima a los 18 años en el contexto de las celebraciones familiares (42%) y el ámbito de socialización con amigos (33%). Una vez atravesada la franja de edad de entre 18 y 24 años, se inicia una segunda fase de consumo más enfocada al disfrute responsable y como forma de fomentar las relaciones sociales.
Pese a los positivos atributos de imagen que los jóvenes aprecian en el vino y su cultura (“la cultura del vino propicia las relaciones sociales”; “elegir el vino adecuado es una forma de conquistar a quienes están contigo”; “el vino forma parte de una cultura con la que me siento identificado”; “el tipo de vino que toma una persona te proporciona información sobre su personalidad”, “se pueden encontrar vinos a precios asequibles”, etc.), un segmento significativo de los jóvenes considera que “no tiene los conocimientos suficientes para pedir un buen vino” en sus comidas de trabajo o en pareja, lo que confirma el alejamiento que existe entre la juventud y la cultura del vino. Al menos el 50% de los jóvenes encuestados aducen como motivo por el que no toman vino que prefieren otro tipo de bebidas y un 23% dice que el vino es poco atractivo para ellos. “El entorno del vino –afirman algunos- es demasiado sofisticado para personas como yo”.