Se trata de una exposición de los mÁs diversos, novedosos, espectaculares y maravillosos vinos dulces, generosos y nobles del mundo. MÁs allÁ de ser un mero salón dedicado a descubrir al mundo –llÁmese mundo a los compradores, intermediarios, hosteleros, sumilleres o enÓlogos– estos vinos; Vinoble es algo mÁs. Ese mÁs lo siente uno nada mÁs entrar a la ciudad de Jerez sin necesidad alguna de aproximarse al AlcÁzar, lugar en el que se desarrolla el SalÁn cada dos aÑos.
Dispone el ser humano de cinco sentidos para percibir el mundo exterior. Seguramente, y no es ninguna aventura decirlo, que los visitantes de Vinoble’08 han tenido los cinco sentidos alterados y en alerta durante los cuatro días que ha durado.
De esta múltiple exaltación no sólo participan los vinos expuestos, que sí que lo hacen y con mucho acierto como veremos más tarde. En gran medida, como bien dijo Carlos Delgado, comisario del Salón, durante el acto de apertura, los asistentes, la ciudad de Jerez y el lugar donde se celebra colaboran de esa excitación sensorial y de ese acierto organizativo y de convocatoria que es cada dos años Vinoble.
Sin duda alguna que ese olor a albero mojado, hay que señalar que el primer día de la feria todos los jardines estaban encharcados, mezclado con el perfume de las flores en primavera que le llega a uno nada más entrar en esa preciosidad de palacio que es el Alcázar de Jerez de la Frontera, un regalo para la vista, es un despertar de los sentidos. Oír el movimiento del vino en la copa a la vez que el agua de las fuentes cae, es otra maravilla.Tocar y tocar las mil botellas que uno puede encontrar en el Salón; además de catarlas con la explosión de sentimientos y sabores que ello produce en los amantes del vino, es inigualable.
...los asistentes,
la ciudad de Jerez y
el lugar donde se celebra
colaboran de esa
excitación sensorial...