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Scharzhofberger Spätlese 2003
7ª Edición. Egon Müller-Scharzhof

SCHARZHOFBERGER SPÄTLESE 2003.

Con la excepción de un breve período muy lluvioso en torno a finales de año, el invierno 2002/2003 fue bastante seco y más calido de lo habitual. El período herbáceo empezó muy pronto y la helada del 10 de abril ya dañó algo los viñedos a los pies de la colina de Scharzhofberg. Pero a partir de ese momento el tiempo fue más cálido y más seco de lo normal hasta finales de septiembre.

En esas condiciones tan favorables, las vides se desarrollaron con fuerza y nos costó seguir el paso que marcaba su crecimiento: durante mayo y junio hicimos el trabajo de tres meses. La floración fue extremadamente temprana y para finales de junio el período herbáceo llevaba un adelanto de tres semanas con respecto a un año normal.

En julio el crecimiento se frenó debido a la escasez de agua, pero los viñedos seguían en plena forma. Descubrí las primeras señales de envero en julio, una fecha sólo comparable con añadas como 1947, 1959 ó 1976. En agosto las temperaturas alcanzaron máximas de 40º C durante varios días. La combinación de falta de agua y de calor excesivo causó quemaduras en las uvas, especialmente en los viñedos más inclinados con tierra poco profunda. En nuestros viñedos los daños variaron de un 10 a un 30%. En ocasiones se quemaron racimos enteros pero en la mayoría de los casos sólo se quemó la parte de la baya directamente expuesta al sol. Afortunadamente, estas temperaturas tan extremas descendieron a niveles más normales después del 10 de agosto y la uva maduró rápidamente. En septiembre los niveles de azúcar eran más altos que en la añada anterior. El 22 de septiembre apareció la lluvia llegándose a recoger 30 mm, a partir de entonces los niveles de azúcar subieron sólo moderadamente.

Aún así, la lluvia vino acompañada por la aparición de botrytis y empezamos la vendimia el 29 de septiembre produciendo Trockenbeerenauslese. Y ésta no fue sólo la vendimia más temprana que ha tenido lugar en Scharzhof sino que también se alcanzaron los niveles más altos de azúcar en mosto en la historia de la finca. Durante la primera semana de octubre tuvimos algo de lluvia pero a partir del 13 de octubre hizo un tiempo espléndido: cielos despejados y un fuerte viento del este que secó las uvas. El 16 de octubre estábamos de nuevo recolectando Trockenbeerenauslese. Al predominar el tiempo fresco y seco, la botrytis no se extendió por todo el viñedo y aunque sólo afectó a algunas bayas, la podredumbre noble estuvo muy bien definida y fue de una calidad sobresaliente.

Tuve mis dudas respecto a una vendimia tan temprana, pero después del 20 de octubre la uva empezó a dar claras señales de sobremaduración y la acidez estaba por debajo de lo habitual. Afortunadamente no descendió aún más durante la vendimia. La proporción de ácido tartárico era muy alta y cuando la previsión meteorológica anunció heladas para el fin de semana del 26 de octubre, aceleramos la recogida por miedo a que los niveles de acidez descendiesen aún más por la precipitación del tartrato en las bayas. Recogimos las últimas uvas el 27 de octubre, un nuevo récord por lo temprano de la fecha.

El rendimiento fue muy bajo. Ningún viñedo sobrepasó los 40 hl/ha y en algunos casos sólo tuvimos 20 hl/ha, lo que dio una media de 30 hl/ha. Los altos niveles de maduración volverán a poner en evidencia la ineficacia del sistema de clasificación de vinos por niveles de azúcar. Según la normativa alemana sobre vinos, toda nuestra cosecha entraría en la categoría Auslese o en categorías superiores. Como es nuestro criterio, las uvas maduras de Wiltinger braune Kupp y de Scharzhofberg se utilizarán para producir Kabinett mientras que las uvas sobremaduras darán Spätlese. Teniendo en cuéntale aspecto de la uva vendimiada, creemos que la proporción será más o menos de 2/3 y 1/3. Se producirá poco Auslese porque se dio muy poca podredumbre noble y aún menos "Scharzhof Riesling" porque para ello probablemente contaremos sólo con las uvas de Saarburg y de Wavern.

De acuerdo con los registros de mi padre, esta añada presenta muchas similitudes con la de 1959, ambas fueron extremadamente maduras, con bajos niveles de acidez y sin demasiada botrytis. En ambos años fue posible producir un Trockenbeerenauslese excepcional partiendo de bayas semipasificadas. Los primeros barriles que han finalizado su fermentación presentan aromas de una calidad etérea que, de nuevo, nos recuerdan los de 1959. En líneas generales parece que estamos ante un gran vintage, pero se comprobará en los vinos.
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