En mayo de 1992 el Ministerio de Cultura Educación y Ciencia incorporaría una nueva fundación a su registro con el nombre de Fundación para la Cultura del Vino. A partir de ese momento, y hasta el día de hoy, han sido numerosas las personas e instituciones que han apoyado la labor de esta entidad en pro de la difusión de la cultura del vino. Años después, en 1997, la incorporación de las cinco compañías privadas que hoy componen su actual patronato posibilitó el desarrollo de una actividad concreta y ajustada a su ideario original. A día de hoy la Fundación para la Cultura del Vino constituye un referente en la divulgación de las connotaciones culturales del vino tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.